Monday, March 27, 2006

EL VIAJE SIN RETORNO



El viaje sin retorno

Eran tiempos de amargura y soledad, eran tiempos en que lo denominamos como vida empezó a carecer de total sentido.

Pero nuestro amado salió a nuestro encuentro. Se nos acercó tanto, tanto, que nos hizo ver el brillo del amor en sus ojos. Sus manos, cálidas y fraternas nos hicieron sentir el origen de todas las cosas en medio de nuestro corazón tan limitado y tan ahogado en el mar de las preguntas sin respuestas. Su abrazo nos cercó y fue tanta la emoción que nos asustamos de la maravilla de su seducción, nunca nos habían amado tanto, nunca habíamos experimentado estar frente a un corazón tan grande, tan ancho, tan profundo, tan quebrantado, un corazón de amor, y porque no decir; el amor mismo, el amor en persona.
Pero todo no se queda ahí, somos invitados a iniciar un viaje junto a Él , una viaje sin retorno, un viaje de trato para llegar desde la podredumbre llena de oscuridad a la abundancia de luz.

Cerca de ti yo quiero estar – para escuchar tu voz y aprender de ti – quiero ser un reflejo de tu amor – Quiero vivir solo en tu voluntad – Jesús eres mi buen pastor – tu conoces mi camino – Jesús puedo confiar en ti – o mi Dios, me rindo Hoy.

.....Desde la eternidad fuimos concebidos para estar a bordo de este viaje
.... Desde el corazón del Padre a la eterna eternidad......

Con el cuidado de cada detalle y cada cosa colocada en su lugar, nuestro amado Dios crea su obra maestra (Adán). Y después a la que debería ser reflejo de su amada (Eva).
Después de experimentar ambos el gozo de la correspondencia del uno al otro, todo se prepara para iniciar este camino que tenia como impulso inicial el comer del árbol de la vida. Pero en realidad fue lo contrario. No sólo no comieron, sino que menospreciaron el proyecto de vida dado por Dios. Prefirieron la vida carnal y condenada a la vida de Dios, eterna y trascendente, el camino que los llevaría a Cristo.
Prefirieron crear su propio modelo, su propio camino, el cual es hasta estos días un eterno volver, fruto de vueltas y vueltas. Por más que se trate de arreglar y se generen una tras otra propuesta de vida. El mal sigue dando sus frutos, y el pecador lo único que produce son pecados. El eterno divorcio entre el reino de Dios y este sistema maligno que nos agobia ya está hecho. Es por eso que el clamor apostólico debe estar presente cada vez con mas fuerzas en nuestras vidas:
“Estamos en el mundo, pero no somos del mundo”
“Somos pasajeros a bordo de un viaje, un viaje sin retorno”

La tierra llena de pecado, la tierra comiendo y bebiendo, la tierra al son de lo presente.
En medio de esta aparente realidad, Dios llama a Noé, lo llama a iniciar un camino sin retorno, un camino que le significaría vivir en total contradicción al sistema mundano .

Noé habla del diluvio, habla de lo que se avecina como juicio para la tierra. Pero no es escuchado. Persiste, ganándose fama y burla, pero llega el día en que las cataratas de los cielos se abren, y las aguas inundan la tierra, y todo ser vivo perece, excepto los que estaban en el arca.
Pero hubo un momento, en que Noé fue demandado, demandado para iniciar un camino en el cual nunca volvería a ser el mismo.

Abundaron las semillas en el tiempo que pasó.
Desde la humedad oculta el milagro floreció;
la matita verde olivade la tierra levantó.
Unos siembran.
Otros riegan:el crecer lo ha dado Dios.
Con la lluvia primeriza sementeras empapó;
la tardía ha demorado:
se endurece el sequedal,
luego el sol la languidece,
la deprime un gran turbión,
y a pesar de la tormenta
¡nunca Dios la abandonó!
Dios lloró por nuestros ojos:la sequía fue total.
Todo el huerto agonizaba.
Dios también enmudeció.
Pero de los cuatro extremos
mana el agua de salud:
la tardía nos empapa:
¡Dios abrió su corazón!

Algo similar ocurre con Abraham. Cómo fue llamado de la tierra de los caldeos para nunca mas volver. Cómo, en medio de lo natural de la vejez de su matrimonio Dios manifiesta lo sobrenatural.
Cómo Dios en su amor, sorprende en cierta forma a Abraham prometiéndole un hijo. Qué hermoso, como lo sobrenatural de Dios se presenta al iniciar este camino. Abraham nunca mas fue el mismo, nunca.
Y en este camino, Dios le demanda lo que le había bendecido. Cómo habrá sido quebrantado ese corazón mientras caminaba por el monte junto a su hijo. Cómo habrá sido quebrantado en lo profundo cuando su hijo Isaac le preguntaba alguna cosa. Pareciera que ese camino nunca terminaría, hasta que llegan al lugar indicado, acomoda la leña, entre lágrimas coloca a su hijo sobre el altar y se apresta a quitar la vida al motivo del amor de su corazón, hasta que Dios lo detiene, y lo bendice aún más, de tal forma que su camino da vida a todo un pueblo.

Como dice en Hebreos:
“Conforme a la fe murieron todos éstos sin haber recibido lo prometido, sino mirándolo de lejos, y creyéndolo, y saludándolo, y confesando que eran extranjeros y peregrinos sobre esta tierra”. He 11:13
Cómo nuestro amado Señor busca que estemos de viaje, sin arraigarnos a nada que pueda impedir el cumplimiento de su plan sobre nosotros.

Vamos a lo desconocido
Vamos donde pocos ha ido
Sintamos el calor de sus brazos
Que nos refugien en su fiel regazo
Queremos irnos y no volver
Dejar nuestra parentela e intereses
Para que tu nos desees
Queremos dejar todo lo honrado
Para encontrarnos contigo amado
Queremos estar dispuestos
Cuando tu te acerques a nuestro puerto E irnos contigo
Para nunca mas experimentar que te has ido


Llegan los tiempos en que a Isaac le es buscada esposa, ella debía venir de tierras lejanas, de la parentela, no del mundo.
Rebeca era una joven como cualquiera de su tierra, pero Dios tenía un llamamiento especial para su vida (casarse con Isaac).
Ella partió sin dudar, no sabiendo del todo el costo que le significaría.
Cuando desde otro lugar fue llamada, seguramente palabras parecidas a estas resonaron en su corazón:

Oye hija, y mira, e inclina tu oído; olvida a tu pueblo, y la casa de tu Padre; y deseará el Rey tu hermosura; e inclínate a Él, porque Él es tu Señor.
Salmos 45:10-11

Podemos sentir en este tiempo la seguridad de su amor, la seguridad de su correspondencia, ya no más buscar afectos pasajeros, ya no más buscar situaciones que lo reemplacen (nunca pudieron), ahora emprendemos la marcha hacia Él, lo dejamos todo por Él, nuestra búsqueda cada vez se hace más intensa.
Cómo Dios fue encajando una a una las piezas de la historia, para que finalmente cada viaje tuviera fin la persona misma de Jesucristo.
Cómo Dios levantó a un joven, en medio de un sistema pagano, vendido por su familia, esclavo y tentado, pero siendo igual fiel a Dios. Que grande fue el rechazo de su familia que lo vio crecer, tenía todo para desviarse de este viaje, pero nunca se perdió, su temor a Dios fue mucho más y donde estaba José daba testimonio. Las circunstancias de alrededor no determinaron su servicio a Dios y fue la puerta para que el pueblo de Dios encontrara alimento en medio del hambre de la tierra.

Siglos más tarde, Dios sacó a su pueblo de la esclavitud de Egipto con poder y grandes señales
Salieron en un viaje cuyo fin temporal era la tierra prometida. Este viaje fue uno de los más tétricos de la historia.

De un pueblo que fue liberado con poder y gloria, queda una generación entera postrada en el desierto por pecar contra Dios, por iniciar un viaje pensando en volver, añorando lo que se dejó.

Toda una generación postrada, toda una generación dando vueltas sin cesar.

Pero Dios una vez mas tuvo misericordia y se guardó un remanente y su plan siguió adelante. En amor, en misericordia.

Qué hermoso, como llegaron y las murallas de Jericó cayeron una a una y la gloria de Dios trajo temor a todos los pueblos cercanos.

Pero la contaminación con otros pueblos, costumbres y herejías hicieron del pueblo de Dios una constante prueba de amor para nuestro Señor.

Es penoso como rechazaron su gobierno, el como quisieron tener la misma forma de gobernarse que los pueblos bajo la tutela del maligno. Tuvieron temor de ser únicos, quisieron parecerse y establecerse como todos los reinos.
“Y dijo Jehová a Samuel: Oye la voz del pueblo en todo lo que te digan; porque no te han desechado a ti, sino a mi me han desechado, para que no reine sobre ellos”
Samuel 8:7
Como este pueblo quiso establecerse en lo temporal, y no mirando que su proceso histórico era una preparación para la llegada del anhelado Mesías.

En este contexto vemos a un joven, que apacentaba ovejas, éste nunca fue el mismo después que fue llamado a la presencia de Samuel. Después que fue ungido con aceite su vida se tornó en un sinnúmero de situaciones las cuales detonarían en su establecimiento como rey.

Un reinado lleno de vicisitudes, pero con un David entregado de corazón, muchas veces en pecado , pero con un corazón quebrantado.

Su vida nunca fue la misma.

Miremos nuestra vida. ¿Podemos ver o vislumbrar el momento bendito en que Dios nos llamó?

Ya sea con su voz o a través de otra persona, lo que nos hizo salir de la mera religiosidad y nos llevo a una etapa más elevada o mas profunda en el cristianismo. Esas personas no abundan.

El reinado se divide, los muros caen, la tierra se corrompe.

Llegamos a Jeremías. Cómo el pueblo es llevado cautivo, cómo es arrasada la tierra, cómo todo se desmorona, cómo los llevan esclavos a Babilonia, cómo otros huyen a Egipto, todo es el mismo caos.

La única forma de volver de este viaje sin retorno es siendo esclavo, porque no se puede volver libre.

Los tiempos de restauración llegan, Daniel, Oseas, Joel, Amós y los demás empiezan la restauración. Cómo se colocan en las manos de Dios y la restauración se empieza a manifestar.

Cómo en medio de esta esclavitud agobiante hay jóvenes que dicen NO al sistema y se deciden a vivir conforme a los caminos de Dios, caminos de fe.
Cómo todo el pueblo de la tierra se postra ante los ídolos y Daniel dice no. Cómo Oseas, habla de la seducción del Señor por su amada:

“Pero he aquí que yo la atraeré y la llevaré al desierto, y hablaré a su corazón”.
Oseas 2:14

“Y te desposaré conmigo para siempre; te desposaré conmigo en justicia, juicio, benignidad y misericordia.
Y te desposaré conmigo en fidelidad, y conocerás al Señor”
Oseas 2:19

Cómo ama el Señor, como puede amar a un pueblo que ha fornicado con todos los pueblos de la tierra, se ha corrompido, le ha sido infiel una y otra vez, como busca seducir a su amada.

Cómo Joel y Hageo ven hacia delante una futura llenura de Dios para su pueblo, de tal forma que el viaje empezará a llenarse de lo sobrenatural, ¡aleluya!. Estamos en esos tiempos..

Cómo una a una se van cumpliendo las profecías, cómo el panorama tétrico se torna cada vez más brumoso. Cómo se espera a un Mesías para liberación de un imperio y no para arrepentirse de sus pecados y tener la misericordia de Él. Y aún Dios ama.

Que maravilloso es el amor de Dios, como ama.

En aquel año (distinto a todos los demás) culmina la preparación. Aquellos que lo habían visto desde lejos, ahora se alegrarían.

Llega el año cero, el hijo de Dios es hecho carne y la gloria de Dios se hace presente en un cuerpo joven y frágil. Desde ese momento, la vida de María nunca fue la misma, nunca. Cambio todo su proyecto de vida.

¿Hemos pensado que nuestra vida debería ser de una forma determinada.?

¿Pensamos que lo educacional, afectivo, familiar se daría de otra forma?

Pero el Señor ha dicho otra cosa, sorprendiéndonos y poniéndose en nuestro camino y haciéndonos caminar sobre las aguas de una forma sobrenatural.

Como nuestro Señor abrió aquel libro, y la profecía de Isaías se cumplió en plenitud .
Aquel viaje divino y emocionante no lo empieza solo, muchos son llamados y pocos los escogidos.

Como uno a uno, los discípulos fueron seducidos, atraídos por su persona maravillosa. Dejaron padre, madre y todo lo que les mantenía arraigados a esta vida.

¿Las situaciones que estamos viviendo en nuestras diferentes etapas de la vida, nos arraigan más a este mundo o nos llevan a Cristo?

Cómo Pedro decide ir hacia Cristo caminando sobre las aguas, como se atreve, como va , no pensando en volver, pero el temor a caminar en lo sobrenatural lo sobrecoge.

¿Y si no es Cristo?
¿Y si me hundo?
¿Y si no es el tiempo?
¿Y?

Se empieza a hundir, pero Cristo lo toma y lo lleva a su lado.

Qué maravilla, todo viaje sin retorno que caminamos es probado, es puesto en duda.

En el amor no hay temor, sino que el perfecto amor echa fuera el temor; porque el temor lleva en sí castigo. 1 Juan 4:18

¿Cómo el apóstol Juan podía decir estas palabras’
Quizás hubieron temores en este seguir al maestro, pero después de algunos titubeos, le siguieron con todo hasta la muerte, pues nunca volverían, nunca.

A medida que le seguimos, su amor va manifestándose en nosotros, de tal forma que nuestra devoción por su persona es puesta a prueba:

¿Y ustedes también quieren irse?

Cómo ama y establece distintas instancias de comunión en la cual les dice una y otra vez que moriría y ese camino lo siguió solo, absolutamente solo, desde que lo anunció hasta su último suspiro, fue en la completa soledad.

“La plenitud de su amor se manifestó a nosotros cuando recibió como única respuesta la total indiferencia”.

Y los que le prometieron una y otra cosa, lo abandonaron y arrancaron en medio del temor.

Después de la victoria en el calvario, aquellos hombres temerosos entendieron que Cristo no era para ellos, sino que ellos eran de Cristo y no les quedaba otra cosa que seguirlo.

¿Qué cosas llevaré a la cruz de Cristo?:
¿Los ojos que resisten la pureza?
¿La tibia oposición ante el pecado?
¿La última soberbia de mi carne?
¿Mi lengua ingobernable y palabrera?
¿El peso de los bienes que me sobran,o aquellos, --codiciados--, que me faltan?
¿Qué cosas llevaré a la cruz de Cristo?

¿El goce de un rebelde vicio absurdo?
¿La vestimenta de la moda fatua?
¿La voz pagana de ese canto sucio?
¿Será el aburrimiento suicida?¿Será el escándalo de aquél fracaso?
¿Será mi boca; mi cerebro; el sexo?
¿Qué cosa llevaré a la cruz de Cristo?:
Decido ir yo mismo con mi vida;

Con todo el vértigo de mi vergüenza,
Con mi renuncia sin vacilaciones
Para morir con Cristo en el Calvario.
¡Escojo al Vencedor resucitado!
¡Te escojo a Ti, Jesús, mi eterno amado!

Si hacemos un paralelo de esto con los cantares, vemos que la amada rechaza dos veces al amado, una es cuando El viene por las colinas y montañas y la amada no lo sigue, la otra es cuando ella esta recostada cómodamente en su recámara y no abre la puerta al amado, (empieza a ver el precio que significa seguirle).

“Mi amado es mío, y yo suya”
Cantares 2:!6

Aprendiendo a amar

“Yo soy de mi amado”
Cantares 7:10

Como ama el Señor, que incluso al recibir el rechazo de su amada, igual ama, su amor permanece y su invitación a seguirle sigue intacta, diciéndonos con voces incesantes: ERES PARA MI, y como fruto de eso, YO SOY PARA TI.

¡¡Atráeme, Jesús, con cuerdas tuyas!
¡Atráeme, Jesús, con brazo santo!
¡Atráeme, Jesús, con tus aromas!
¡Atráeme, Jesús, con tus ungüentos!
¡Atráeme, Jesús, con tu silencio!
¡Atráeme, Jesús, con tu dulzura!
¡Atráeme, Jesús, con tu mirada!
¡Atráeme, Jesús, con tus favores!
¡Atráeme, Jesús, con tu palabra!
¡Oh Lirio de los valles, Lirio-lirio!

Atráeme del fondo de la noche;
del agujero de la peña tomami corazón desabrigado y frágil.
¡Atráeme, Jesús, por sobre el mundo!

¡Atráeme, Jesús, del charco negro!
¡Atráeme, Jesús, para tu gloria!
¡Oh Lirio de los valles, Lirio-lirio!

¡Atráeme, Jesús, hasta tus huellas!
Atráeme a tus pastos delicados
Y al dulce abrevadero de tu gozo;
Atráeme al plantío de tu gracia.
Atráeme hasta el fondo de tu pecho,

¡Atráeme, Jesús, amado Lirio!
¡Oh Lirio de los valles, Lirio-lirio!

Atráeme a la cumbre de tu solio;
¡Atráeme, Jesús, hasta tu gloria!
¡Atráeme, Jesús, con cuerdas tuyas!
¡Atráeme del cautiverio humano!
¡Atráeme, Jesús, al cielo-cielo!
¡Atráeme, Jesús, mi suave Lirio!
Atráeme a tu espléndido terreno,

Atráeme al rebaño consagrado;
¡Atráeme, Jesús, para que corra!
Que corra hasta el lugar donde apacientas

¡Atráeme a la fuente de tus aguas!
¡Atráeme, Jesús, a tus arroyos!
Atráeme al sesteo de tus santos.
Atráeme por tus misericordias;
¡Jesús, mi dulce Lirio, mi bandera!
¡Atráeme, Jesús, que quiero verte!
¡Atráeme, mansísimo Cordero !
¡Atráeme, Pastor de las ovejas,
Obispo protector del alma mía!
Atráeme de la mediocre marcha

Para correr en pos de Ti, mi Amado.
¡Oh Lirio de los valles, Lirio-lirio!
Te mostraré mi rostro fatigado;

Te mostraré mis manos abatidas;
Te mostraré mis lomos sacudidos.
¡Atráeme, Jesús, bajo tu sombra!

¡Atráeme, Jesús, manzano dulce!
Es tiempo en que la tórtola pregona

Que el frío invierno se ha cambiado en flores;
Que es tiempo que se canten mil canciones,
¡Atráeme, Jesús, para escucharte!

¡Atráeme, Jesús, para mirarte!
¡Atráeme, Jesús, para adorarte!
¡Atráeme, Jesús, con tu fragancia!
¡Atráeme, Jesús, con tu hermosura!
¡Atráeme, Jesús, con tus delicias!
¡Atráeme, Jesús, con cuerdas firmes!
¡Atráeme, Jesús, celeste Ungido!
¡Precioso Lirio, Dios manifestado!
¡Atráeme en los montes y en los valles!
¡Atráeme, Jesús, decide tú el momento!
Que yo te espero y corro hacia tu encuentro,
¡Oh Lirio de los valles, Lirio-lirio!

Oh llévame por tus alcores suaves!
¡Atráeme a los valles de tu gozo!
¡Jesús, Jesús, destilador de mirra!¡
Oh Cedro majestuoso! ¡Lirio-lirio!


Cómo es tratado nuestro egoísmo como Iglesia, cómo tenemos que renunciar a nuestra individualidad y dejarnos llevar por nuestro amado, respondiendo de manera tan imperfecta a su gran y eterno amor, pero responder.
Si en este caminar permitimos que el Señor nos enamore vamos a llegar a amar de esa forma, y por ejemplo, nuestras relaciones afectivas serán guiadas por ese amor o más bien dicho, impregnadas por ese amor, un enamoramiento distinto, un enamoramiento real. Algo nunca visto, nunca sentido, no experimentado aún.
El enamoramiento divino que estimulará nuestros sentidos será impregnado por aquel amor que lo inunda todo, lo llena de santidad y en reciprocidad unidos todos por un mismo amor, fluirá constantemente de uno a otro, y de todos hacia Dios.

Es un viaje en el cual nos encontramos, es un viaje que aumentó su paso desde el Pentecostés. Aquella multitud recibió la bendita unción del Espíritu que trajo a Cristo a sus corazones. Bendita vida de Dios que vino al hombre, bendita vida de Dios que los hizo renunciar a todo.
Cuántos proyectos de vida se truncaron, cuantos sueños, ambiciones y sedentarismo se vieron trastocados, aquella forma de vida cae para dar paso a la forma de vida de Cristo.
Se esparcen, predican, experimentan a Cristo, cuyos efectos vemos hoy.
Que nuestra generación diga al igual que en algún lugar del antiguo testamento:

“Señor, si tu gloria no va con nosotros, no queremos ir a ninguna parte”

Que frente a muchas decisiones que tenemos que hacer en este viaje sin retorno, no haya en nosotros ningún prejuicio, y tengamos la valentía de consultar al Señor y que El nos dé la respuesta.
Que no avancemos ningún milímetro en este viaje si Él.
Si bien, el nos respeta, démosle por amor, nuestras decisiones y que el decida. ¡Qué hermoso!. Cuántas situaciones hubiéramos dejado de hacer o estaríamos viviendo si le dejáramos a Él gobernar nuestra voluntad. Que su vida destruya todo argumento que se levanta contra Cristo, toda altivez, toda soberbia, todo egoísmo, para que así corramos la carrera que tenemos por delante.
Contigo nada es mío. ¡Nada es mío!Los cielos lo confirman: ¡Todo es tuyo!El astro sol se inclina en tu homenajey reverbera sobre el mar, que es tuyo.
La nieve que corona las montañas;la línea imaginaria de las sombras;el último suspiro de mi boca,y todo lo que aquí contemplo: ¡es tuyo!
Contigo, nada es mío, y sin embargo,en ti soy dueño universal de todo;mi suerte se involucra con la tuya.
Por sólo estar en comunión contigo,tener tu mente y pensamiento, oh Cristo,tendré feliz herencia con lo tuyo.

Hasta ahora, estamos cerca de nuestro amado, cerca de su venida, cerca de la mayor manifestación de amor de la historia.

Sigamos caminando junto a Él, sigamos pasando tiempo con ÉL, dejando cada día un momento para dedicárselo solo a Él.
Salgamos con Él a predicar el evangelio, salgamos con Él por las aldeas, entremos a las casas con ÉL y digamos : El Reino de Dios ha llegado a este lugar.
Amemos en Él, que el evangelio sea algo que seduzca, que nuestras miradas sean sus miradas, que sus caricias sea sus caricias, que su gozo sea nuestro gozo, que nuestra realización total sea hacer la voluntad del Padre como también lo es para Él.

Cómo ama, perdona, restaura, habla, demanda, escucha, se emociona, hace cariño, abraza, ve mas allá, sana, consuela, soporta, se niega a si mísmo, obedece, se quebranta, no puede hacer NADA sin que sea la voluntad de su padre.
Cómo se proyecta desde el principio al fin la hermosa relación del Padre con el Hijo, cómo entre ellos no hay secretos, como se aman.

Y nosotros, creación suya, somos invitados a seguirle como aquellos que fueron seducidos por lo que venía más adelante pero no alcanzaron a ver lo cumplido. Y también como aquellos que pudieron verle, y pudieron pasar muchos momentos con Él.
¡Cuánta falta nos hace pasar tiempo con Él!

Sigamos caminando y renunciando cada vez más a nuestro propio proyecto de vida, para que su vida en nosotros nos haga ver que quiere el Padre respecto a Cristo que está en nosotros y eso permanezca aún que todo se caiga a nuestro alrededor.


Inspiración en:
-Gisel Rojas
-Rubén Chacón
-Del Cielo a la tierra – Como el rocío de Hermón. Claudio Ramirez

Agosto 2001

Alberto Rojas comunidadescristianas@gmail.com


Escritos de quebranto

…A todos los que están a mi lado y antes no estaban, a todos los que están muriendo junto conmigo.


Al iniciar estas líneas bueno sería preguntarnos sobre cómo esta nuestro amor hacia el Señor, si nuestra dependencia de El es algo desesperado o simplemente responde a una necesidad.

Jesucristo, la persona más importante de nuestra existencia quiere manifestarse como nunca, manifestación que dejará pequeños todos nuestros sueños sobre algún mover de Dios que acontecería en estos tiempos.

Dios, a través de Cristo en su Iglesia dice:
“Mirad a mí, y sed salvos, todos los términos de la tierra, porque yo soy Dios, y no hay más. Isaías 45:22

Este sistema falló y está comprobadamente caído. Nuestro corazón ya no es de este mundo. No tenemos nada que hacer en nuestros contornos laborales, universitarios o religiosos, sino proclamar el evangelio del Reino de Dios.

Que se levanten los profetas, los hombres de Dios y proclamen a viva voz el eminente fin de estos tiempos.
Veremos a multitudes volcarse al Evangelio del Señor, porque simplemente la religión, las denominaciones y tantas cosas creadas por el hombre no pudieron reproducir a Cristo en sus vidas.

…..El Señor Jesucristo viene, viene, viene..…

…..Viene como en aquel día, un día cualquiera…..

…..Veamos a la multitud venir, a la muchedumbre gritar…….

…..Veamos a los niños y adolescentes expectantes por el hombre que resucita a muertos….


“El siguiente día, grandes multitudes que habían venido a la fiesta, al oír que Jesús venía a Jerusalén,
tomaron ramas de palmera y salieron a recibirle, y clamaban: ¡Hosanna! ¡Bendito el que viene en el nombre del Señor, el Rey de Israel¡.
Juan 12:12-13
La cúspide del ministerio, la mayor realidad de la persona de Jesús era manifestada.
Un gran milagro, las multitudes lo siguen y lo aclaman sin saber que a medida que los gritos aumentaban el tranco de aquel pollino se aceleraba paso a paso hacia la cruz.

Tratemos de ver en medio de las palmas, la bulla y hojas el rostro apacible del maestro. Veamos el como los fariseos intentan enseñarle:
Maestro, reprende a tus discípulos.
El, respondiendo, les dijo: Os digo que si éstos callaran, las piedras clamarían.
Lucas 19:39-40

Jesús sabía muy bien que esta algarabía duraría muy poco….
Jesús, al igual que estos tiempos, se acercaba a su mayor manifestación de amor aquí en la tierra:
“Alégrate mucho, hija de Sion, da voces de júbilo, hija de Jerusalén; he aquí tu rey vendrá a ti, justo y salvador, humilde, y cabalgando sobre un asno, sobre un pollino hijo de asna”. Zacarías 9:9
El bullicio continúa, mientras Jesús sabe que tras la resurrección de su amigo Lázaro se había tomado consejo para matarle.

Caifás, el sumo sacerdote de aquel año lo había profetizado. El milagro portentoso de la resurrección de Lázaro se hacía presente, cuya muerte fue provocada para la gloria de Dios.

Veamos el corazón de Cristo quebrantarse entre la alabanza de la ciudad y la certeza de saber que muchos de los que aquí le proclamaban, unos días más tarde gritarían: ¡¡Crucifícale!!


Veámoslo entrar por aquella ciudad, veámoslo recordar unos días atrás su llegada a Betania, su amigo había muerto, sus dos hermanas salían a recibirle, dos formas de vida, dos formas de ver y experimentar al maestro, dos caminos paralelos. Uno del agrado de Jesús, el otro completamente reprobable.
Señor, quiero escoger la mejor parteA la hora que en medio de tantas ocupaciones te pierdo a tiYa no quedan motivos para vivirSeñor, quiero escoger la mejor parteAunque a mi alrededor hayan tantas cosas que hacerQuiero postrarme una y otra vezAunque las Martas critiquen mi entregarYo estoy feliz porque he escogido la mejor parteY en medio de mi vida agitadaSé que esta parte no me será quitada
María, la mujer del camino agradable a Jesús quiebra el perfume en medio de la casa, Marta sirve como siempre. Su hermano resucitado está en la mesa, pero el más importante es El, solo El, Jesucristo.
Qué importan los resucitados, que importan las señales cuando Cristo está en medio.

¡¡¡¡¡¡¡¡¡Qué importa todo!!!!!!!!
En medio de la nube perfumada que llenaba la casa, el que le iba a entregar, el hijo de perdición se levanta:

¿Por qué no fue este perfume vendido por trescientos denarios, y dado a los pobres?
Y la respuesta de Cristo:
“Déjala; para el día de mi sepultura ha guardado esto” Juan 12:7
Es la confrontación de este sistema maligno diciéndonos:
¿Porqué no fue utilizada tu vida en otras cosas?
Podrías haber sido un hombre o mujer exitoso, un gran profesional y se te ocurre entregarle tu vida a Cristo y estar completamente dependiente de El. ¡Qué desperdicio!

María conocía a Cristo….
El perfume llena la casa, la adoración se desataVemos a una mujer que unge a Cristo en Betania.María, la que a sus pies se postrabaDerramo el perfume que toda la casa llenaba¿Seré de aquellos que dicen: Podría haber sido empleada mi vida en otra cosa?¿O de aquellos que derraman su ser a quien pertenecen todas las cosas?Señor, no tengo nada, solo mi serSeñor, ya no me quedan lágrimas que derramarSólo mi vida entregarCómo el frasco se ha quebrado,Como me he refugiado solo en ti amadoSeñor, el perfume sigue llenado la casaY mi ser solo en ti descansa.
Veamos a Marta afanada y turbada. Veamos a María escogiendo la mejor parte.
Veamos a Marta tomando la iniciativa cuando llega Cristo a la aldea.

Veamos a María saliendo solo cuando escucha:

“El Maestro está aquí y te llama” Juan 11:28

Veamos a Marta saliendo sola a recibirle, veamos a María, como la siguen los inconversos en medio de su quebranto.
Señor, te has acercado a mi corazónY no has impedido que muera en tal acciónTardaste unos días para que muriera bienY en medio de la agonía tú me has hecho bienSeñor, no quiero ser de aquellos que orgullosamente y de pieTe preguntan los porquéSolo quiero esperarSin tomar ninguna iniciativaSolo quiero esperar que me digan:”El maestro está aquí y te llama”;Sin luces, sin distraccionesQuiero escuchar el sentir que quieres estar conmigoPorque me amasSolo porque me amasSeñor, en las noches que no he conciliado el SueñoHe sentido que tengo un solo dueñoSeñor, quieres estar conmigo,Y yo he ido a ti,Y postrado he cuestionado muchas cosasHas llorado conmigo,Tus suaves manos han secado mi rostroY has dado salvación a los que me rodean
Y estás dejando que tus milagros se vean
Aleluya¡¡¡

Como se manifiesta la gloria de Dios en medio de un lugar que lo tiene como lo más importante.
¡Qué cosas en su propósito son reveladas!

Veamos como Cristo llora frente al sepulcro, pero no solo por su amigo que El había dejado morir, sino que su llanto nos revela el hecho que El sabía que este milagro desataría los acontecimientos finales que le llevarían a su propia muerte.
Aleluya¡¡¡
Como su amor puede ser más importante que el camino hacia la cruz.
Aleluya¡¡¡¡
“Jesús entonces, al verla llorando, y a los Judíos que la acompañaban, también se estremeció en su espíritu y se conmovió.
Y dijo: ¿Dónde le pusisteis? Le dijeron: Señor, ven y ve.
Jesús lloró. Juan 11:33,34 y 35

Aleluya¡¡¡
Cómo no tarda la mano de Dios en moverse y la salvación en manifestarse a la hora de que nos postramos a sus pies y doblegamos nuestro corazón para hacer lo que El quiera hacer.
Jesucristo no necesita mayor preparación, solo basta un ¡Sal Fuera!, y aquel que permanecía en aquel sepulcro se levanta. Los incrédulos alaban a Dios, la tierra se estremece, uno que era muerto, ahora vive.
Este milagro no fue gratis, este milagro traería consecuencias….


Aquí empieza el caminar….
Los fariseos confabulan su muerte. Juan 11:45
Jesús es ungido por Maria. Juan 12
Como un frasco de alabastroSe quebranta el corazónSe derrama el nardo puro a los pies de mi SeñorMuero yo para que viva solo Jesucristo en miComo frasco de alabastroMe quebranta el corazónEl tesoro de mi vaso es tesoro de su amorPor su Espíritu me anuncia que lo deje en libertadComo ungüento derramado a los pies de mi SeñorMuero yo para que viva solo Jesucristo en miComo frasco de alabastroMe quebranta el corazón

Entra a Jerusalén. Juan 12:12
Jesucristo, el reflejo del amor del Padre a la humanidad caída pronuncia su último discurso público. Juan 12:24
“De cierto, de cierto os digo, que si el grano de trigo no cae en la tierra y muere, queda solo: pero si muere, lleva mucho fruto” Juan 12:24

El es el grano de trigo, El es el que a través de su muerte trajo mucho fruto de salvación. ¡Aleluya!.
Sin morir, es imposible llevar fruto para el Señor.
!!!Aleluya¡¡¡

“Ahora es el juicio de este mundo; ahora el príncipe de este mundo será echado fuera”
“Y yo, si fuere levantado de la tierra, a todos atraeré a mí mismo” Juan 12:31-32

Hermanos y hermanas,
¿No es lo que está sucediendo en nuestros días?
Cómo aquel grano de trigo que murió hace miles de años, aún continúa dando frutos. Como aquella muerte no fue algo casual.
Hermanos y hermanas,
Nuestra propia muerte y quebranto es trascendente, trae salvación.
Este mundo perdido no necesita conceptos, no necesita de nosotros sabiendo las formulas o leyes que dan resultado, este mundo necesita la palabra de Dios haciéndose vida, este mundo necesita a aquel maestro que no demandaba alguna cosa, sino que demandaba todo.
Este mundo necesita el mensaje restaurador y no acomodado, transmitido por instrumentos que no le han puesto ningún pero a Dios. Transmitido por instrumentos quebrantados, instrumentos que harán un milagro a pesar que eso les conduzca a la muerte.
Jesús lava los pies de sus discípulos y anuncia su partida. Juan 13
Señor, irrumpes en medioY antes de la pascua te ciñes la toallaUno a uno lavas esos polvorientos piesSin yo entender mucho lo que quieres hacer.Señor, ¿Qué haría en tu lugar?Al llegar a lavar los pies de Judas¿Qué haría yo en tu lugar?Al lavar los pies de quien sé que me va a entregarSeñor, ayúdame a perdonarAyúdame a servirSea quien seaQuiero derramarme en servicioY visible se haga tu sacrificio

¿Por qué se amotinan las gentes,
Y los pueblos hablan cosas vanas?
Se levantarán los reyes de la tierra,
Y los príncipes consultarán unidos
Contra el Señor y su ungido,
Rompamos sus ligaduras,
Y echemos de nosotros sus cuerdas.
Salmos 2:1-2-3
Jesús se anuncia como el camino, la verdad y la vida. Juan 14
Jesús le dijo. Yo soy el camino, y la verdad, y la vida; nadie viene al Padre, sino por mí. Juan 14:6
Jesús la vid verdadera. Juan 15
Todo pámpano que en mí no lleva fruto, lo quitará; y todo aquel que lleva fruto, lo limpiará, para que lleve mas fruto. Juan 15.2

No me elegisteis vosotros a mi, sino que yo os elegí a vosotros ,y os eh puesto para que vayaís y lleveís fruto, y vuestro fruto permanezca, para que todo lo que pidiereis al Padre en mi nombre, él os lo dé. Juan 15:16

Jesús anuncia la pronta venida del Espíritu Santo. Juan 16
Y cuando Él venga, convencerá al mundo de pecado, de justicia y de juicio.
De pecado, por cuanto no creen en mí; de justicia, por cuanto voy al Padre, y no me veréis más.
Y de juicio, por cuanto el príncipe de este mundo ha sido ya juzgado. Juan 16:8,9 y 10
Jesús intercede. Juan 17
Como tú me enviaste al mundo, así yo los he enviado al mundo. Juan 17:18

Jesús es traicionado y arrestado. Juan 18
Dios mío, Dios mío, ¿Porqué me has
Desamparado?
¿Por qué estás tan lejos de mi
salvación, y de las
palabras de mi clamor?
Dios mío, clamo de día, y no respondes;
Y de noche, y no hay para mí reposo.
Más yo soy gusano, y no hombre;
Oprobio de los hombres, y despreciado
Del pueblo.
Todos los que me ven me escarnecen;
Estiran la boca, menean la cabeza,
Diciendo:
Se encomendó al Señor; líbrele él;
Sálvele, puesto que en él se complacía.
Pero tú eres el que me sacó del vientre;
No te alejes de mí, porque la angustia está
Cerca;
Porque no hay quien ayude.
Me han rodeado muchos toros;
Fuertes toros de Basán me han
Cercado.
Abrieron sobre mí su boca
Como león rapaz y rugiente.
He sido derramado como aguas,
Y todos mis huesos se descoyuntaron;
Mi corazón fue como cera,
Derritiéndose en medio de mis
Entrañas.
Como un tiesto se secó mi vigor,
Y mi lengua se pegó a mi paladar,
Y me has puesto en el polvo de la
muerte.
Porque perros me han rodeado;
Me han cercado cuadrilla de malignos;
Horadaron mis manos y mis pies.
Contar puedo todos mis huesos;
Entre tanto, ellos me miran y me observan.
Repartieron entre sí mis vestidos,
Y sobre mi ropa echaron suertes.
Salmos 22 (Algunos versículos)

Jesús es azotado y crucificado. Juan 19
¿Quién ha creído a nuestro anuncio? ¿Y
sobre quién se ha manifestado el brazo
del Señor?
Subirá cual renuevo delante de él, y como raíz
de tierra seca; no hay parecer en él, ni hermosura;
le veremos, mas sin atractivo para que le
deseemos.
Despreciado y desechado entre los hombres,
Varón de dolores, experimentado en quebranto;
Y como que escondimos de él el rostro, fue
menospreciado, y no lo estimamos.
Ciertamente llevó él nuestras enfermedades, y
Sufrió nuestros dolores; y nosotros le tuvimos
Por azotado, por herido de Dios y abatido.
Mas él herido fue por nuestras rebeliones,
Molido por nuestros pecados; el castigo de
Nuestra paz fue sobre él, y por su llaga fuimos
Nosotros curados.
Todos nosotros nos descarriamos como ovejas,
Cada cual se apartó por su camino; mas
El Señor cargó en él el pecado de todos nosotros.
Angustiado él, y afligido, no abrió su boca;
Como cordero fue levado al matadero; y como
oveja delante de sus trasquiladores, enmudeció,
y no abrió su boca.
Por cárcel y por juicio fue quitado; y su generación,
¿quién la contará? Porque fue cortado de la tierra
de los vivientes, y por la rebelión de mi
pueblo fue herido.
Y se dispuso con los impíos su sepultura, mas
Con los ricos fue en su muerte; aunque nunca
Hizo maldad, ni hubo engaño en su boca.
Con todo eso, el Señor quiso quebrantarlo,
Sujetándole a padecimiento. Cuando haya
Puesto su vida en expiación por el pecado, verá linaje,
Vivirá por largo días, y la voluntad del Señor
Será en su mano prosperada.
Verá el fruto de la aflicción de su alma, y
Quedará satisfecho; por su conocimiento
Justificará mi siervo justo a muchos, y llevará las
Iniquidades de ellos.
Por tanto, yo le daré parte con los grandes, y
Con los fuertes repartirá despojos; por cuanto
Derramó su vida hasta la muerte, y fue contado
Con los pecadores, habiendo él llevado el pecado
De muchos, y orado por los transgresores.
Isaías 53
Jesús Resucita. Juan 20
Como me envió el Padre, así también yo os envío. Juan 20:21




Jesús se manifiesta por última vez a sus discípulos. Juan 21
¿Quieres que tu muerte traiga salvación a muchos?
¿Quieres ser un grano de trigo, cuya muerte lleve mucho fruto y fruto que permanezca?
¿Estás dispuesto a no ser solo un guerrero de Dios, sino
un guerrero quebrantado?
Si esto es afirmativo, prediquemos la palabra, lleguemos a las aldeas y vivamos estos últimos tiempos gloriosos en que Dios se manifestará como nunca.
Volquémonos hacia El, y El se volcará a nosotros….

Atráeme Jesús con cuerdas tuyasAtráeme Jesús con brazo santoAtráeme Jesús con tu unguentosAtráeme Jesús con tus aromasAtráeme Jesús con tu dulzuraAtráeme Jesús con tu miradaAtráeme Jesús con tu tus favoresAtráeme Jesús con tu palabraOh, lirios de los vallesLirio, LirioAtráeme del Fondo de la nocheDel agujero de la peña tomaMi corazón desabrigado y frágilAtráeme Jesús por sobre el mundoAtráeme Jesús para tu Gloria

¡Señor, a medida que nos atraes, atrae a otros por medio nuestro¡

Inspirado en:
“Los amigos también tienen que morir” Eliseo Apablaza
“Adoración” Martha Blaney Kilpatrick

Noviembre 2001
Alberto Rojas comunidadescristianas@gmail.com

FILIPENSES CAPITULO 2



Filipenses capítulo 2
“En el último aliento de mi vida, Señor, tú me rescataste, cuando ya me había entregado a los misterios de la muerte, tu me recogiste para siempre” (Sábado 26 de Enero del 2002)


Nuestro Señor el vencedor

Nuestro Señor en gloria y majestad

Nuestro Señor coronado de gloria y honra

Nuestros Señor cabalgando por las galaxias en sus dominios sin fin


Un día
Bajó

Un día
Se hizo hombre

Un día
Asumió nuestra humanidad

“Y aquel Verbo (Cristo) fue hecho carne, y habitó entre nosotros (y vimos su gloria, gloria como del unigénito del Padre), lleno de gracia y de verdad”. Juan 1:14

Aquellos destellos maravillosos de gloria, cuyos límites eran desconocidos, un día, se limitaron a la realidad de una vivencia humana, a la realidad de un cuerpo humano y limitado.


Todas las profecías cayeron sobre esos frágiles hombros de carne y hueso.
Aquel inconmensurable amor hacía casi estallar esos delicados ojos.
Aquel poder infinito casi hacía arder esas manos de carpintero.

“Haya, pues, en vosotros este sentir que hubo también en Cristo Jesús,
el cual siendo en forma de Dios,
no estimó el ser igual a Dios como cosa a que aferrarse.
Sino que se despojó a sí mismo,
Tomando forma de siervo, hecho semejante a los hombres;
Y estando en la condición de hombre, se humilló a sí mismo,
Haciéndose obediente hasta la muerte, y muerte de Cruz” Fil 2:5-8

Cuesta asimilarlo, cuesta comprenderlo, cuesta imaginarlo.

Nuestra corta vista queda aún más perpleja al ver como esta gloria eterna sujeta a la realidad humana sufre, llora, padece y es probada.

¿Qué podremos decir de la obra portentosa llamada encarnación?
Encarnación que desde su concepción hasta su fin no fue gratuita.

La persona de Cristo inicia desde el mismo día de su nacimiento un caminar de muerte, porque no decir, hacia la muerte.

“El Señor quiso quebrantarlo, sujetándolo a padecimiento.
Cuando haya puesto su vida en expiación por el pecado,
Verá descendencia,
Vivirá por largos días
Y la voluntad del Señor
En su mano será prosperada.
Verá el fruto de la aflicción de su alma
Y quedará satisfecho”
Is 53:10-11b

“Puestos los ojos en Jesús, el autor y consumador de la fe,
el cual por el gozo puesto delante de Él sufrió la cruz,
menospreciando el oprobio, y se sentó a la diestra del trono de Dios.
Considerad a aquel que sufrió tal contradicción de pecadores contra
Si mismo, para que vuestro ánimo no se canse hasta desmayar”
Heb 12:2-3

¡Qué contradicción!
El único ser entre millones en la tierra, el único ser humano que proyectaba luz en las tinieblas, el único ser sin pecado, asume toda la realidad pecadora de los tiempos pasados, presentes y futuros siglos.

¡Qué contradicción!
El asumió voluntariamente su condición de hombre sujeto a un cuerpo limitado al tiempo y espacio.

¡Qué contradicción!
Al muchas veces no ocultar sus momentos de agonía y aflicción:
“Jesús lloró” Juan 11:35
“Y cuando llegó cerca de la ciudad, al verla. Lloró sobre ella.
Diciendo: ¡Oh, si también tú conocieses, a lo menos en este tu día,
lo que es para tu paz! Mas ahora está encubierto de tus ojos”. Lucas 19:41-42
“Y tomando a Pedro, y a los dos hijos de Zebedeo,
comenzó a entristecerse y a angustiarse en gran manera”. Mateo 26:37
“Y tomó consigo a Pedro, a Jacobo y a Juan, y comenzó a entristecerse y a angustiarse.
Y les dijo: Mi alma está muy triste, hasta la muerte; quedaos aquí y velad”. Marcos 14:33

Llanto por la muerte de un amigo y su inminente muerte. Llanto y lamento por una ciudad que ha endurecido su corazón a Dios.







¡Qué contradicción!
Cuando vemos el misterio de Jesucristo hecho hombre, esto no nos deja indiferentes, pues aquella verdad que marcó la vida de Cristo, también toca a los que le queremos seguir y estamos siguiendo.

Su humanidad nos afecta, nos marca y proyecta.

Un cristiano también vive esa continua contradicción.
Por un lado tener la vida del Señor, la vida eterna, la realidad gloriosa de tener a Cristo en nuestros corazones en total contradicción y oposición a nuestra realidad humana.
Una buena noticia:
Cristo venció

“Para esto fuisteis llamados (a sufrir muchas veces por la causa de Cristo); porque también Cristo padeció por nosotros, dejándonos ejemplo, para que sigáis sus pisadas;
el cual no hizo pecado, ni se halló engaño en su boca;
Quien cuando le maldecían, no respondía con maldición; cuando padecía, no amenazaba, sino encomendaba la causa al que juzga justamente;
Quien llevó él mismo nuestros pecados en su cuerpo sobre el madero, para que vosotros, estando muertos a los pecados, vivamos a la justicia; y por cuya herida fuisteis sanados”. 1 Pedro 2:21-24





“Gracias Señor Jesucristo,
Gracias por tu encarnación,
Gracias Señor Jesucristo,
Por tamaña manifestación,
Gracias Señor Jesucristo,
Por venir de la profundidad
De las deidades,
A manifestar tus bondades,
Gracias Señor Jesucristo,
Gracias por tu humillación,
Aún rondando el abismo,
Te humillaste a sí mismo,
A través de montes y valles,
Llegaste a respirar nuestro aire,
Gracias Señor Jesucristo,
Por tu humanidad,
Expresión de tu humildad,
Gracias Señor Jesucristo.


Desde Belén hasta la cruz,
Un camino de la luz,
Desde el pesebre al madero,
Fuiste llevado como un cordero,
Desde la infancia
Hasta tu madurez
Una vida en escasez
Desde la gloria
Hasta su victoria
Bajo hasta la escoria
Desde el gozo
Hasta el despojo
Su vida abrió millones de ojos
Desde la vida hasta la muerte
Tu triunfo fue para siempre.



Nos llama la atención como los primeros discípulos que nacieron a la vida de Iglesia encarnaron la verdad de ser cristianos a plenitud y muchos padecieron al igual que Cristo en medio de un profundo gemir que salía de su interior : Ven Señor Jesús.

Proyectaban a Cristo, a la persona de Cristo, aquí en la tierra, su propio caminar para ser dignos de El.

Vienen tiempos en que no habrá opción, o expresamos a Cristo o estamos condenados a vivir religiosamente.

Cristo en nuestra realidad humana obteniendo la victoria.

En algún momento de la historia la Iglesia perdió esta realidad y el hombre olvidó la maravillosa realidad de Jesucristo “hecho hombre” y trató de empezar a vivir el cristianismo desde su propia realidad humana.

Se olvidó en centro del anuncio del evangelio del Reino:

“El cual (Dios) quiere que todos los hombres sean salvos y vengan al conocimiento de la verdad”

“Porque hay un solo Dios, y un solo mediador entre Dios y los hombres, Jesucristo hombre,
el cual se dio a sí mismo en rescate por todos” 1 Tim 2:4-5-6b

No es un mensaje a la iglesia.


Pablo a los corintios:
“Pero nosotros predicamos a Cristo crucificado……………, para los gentiles locura”.

“Pues no me propuse no saber entre vosotros cosa alguna sino a Jesucristo, y a éste crucificado” Corin 2:2

La muerte de la cruz es un resultado, el resultado de Cristo hecho hombre y condenado a muerte


La muerte no lo pudo retener…

El único hombre que bajo a las profundidades y vencio:



Las puertas de los cielos se abren para celebrar el triunfo; el triunfo de la humillación, el triunfo de aquel que experimentado la bajeza, de aquel que en sus 33 años de vida humana no vivió para otra cosa que no fuera hacer la voluntad de su Padre, pero en una realidad humana normal en la cual no había ninguna distinción física o lumbrera sobrenatural.

Quizás su mirada era mas intensa, quizás sus ojos sus ojos y caricias traspasaban

¡Era el mismo Padre!

¡Sin ningún obstáculo para expresarse!

Y hoy mas que nunca quiere manifestarse a través de tu vida al mundo, su vida divina a través de tu realidad humana.



“Jesús Señor de la creación,
siendo en forma de Dios,
se despojo de si mismo,
tomo la semejanza de hombre
y siendo puro y sin mancha
entre nosotros vivió
y si mismo se humilló
tomando forma de siervo
hasta su vida entregar
y en una cruz terminar
mas Dios a lo sumo lo exaltó
y su nombre engrandeció
para que ante su autoridad
toda rodilla se doble
y toda lengua confiese
que Jesús es el Señor”
J.A.Romero



Mayo 2002

VALLE DE LÁGRIMAS




Valles de lágrimas

“Si a un árbol se le derriba, queda al menos la esperanza de que retoñe y de que no se marchiten sus renuevos. Tal vez sus raíces envejezcan en la tierra y su tronco muera en su terreno, pero al sentir el agua, florecerá; Echará ramas como árbol recién planteado”
Job 14:7-9

Absórbeme Señor cada día
Que tu mano cubra la oscuridad
Y que en mi interior se sienta la agonía
Absórbeme en la sequedad
Absórbeme en la alegría
Arranca en la maldad
Desafina mis falsas melodías
Absórbeme
Cuando me sienta capaz
Y mejor que los demás
Absórbeme
Viaja por mi interior y
Rompe cada obstáculo al pasar
Líbrame de la perdición
Y hazme morir para amar
Absórbeme
Cuando sienta ganas de defenderme
E imponer mi verdad
Absórbeme
Que mi ego levantado
Caiga ante tu presencia
Mirándote en aquel madero crucificado
Absorbe mis maneras de ver las cosas
Mis búsquedas de significado
Absórbeme
Mis buenas voluntades
Que solo han cosechado
Las más horribles maldades
Absórbeme Señor
Absórbeme

Es nuestra esperanza que las siguientes líneas sirvan para ver un poco más a nuestro Señor Jesucristo, y eso nos muestre que muchas veces andamos alejados de lo que El quiere para nosotros, su Iglesia.
Desde el potente y glorioso llamado que Dios hace a sus discípulos a tomar la cruz e ir en pos de El, queda claro el carís y el tenor de la vida cristiana, la vida en Cristo.
El evangelio de nuestro Señor – que tanto bien nos ha hecho – se manifiesta hasta nuestros días en los que acogen el tierno y radical mensaje del Señor: “Ven y sígueme”.
Desde aquellas antiguas palabras, miles de corazones apasionados por Dios se levantan cada día para latir a su ritmo. Frente a esto, la realidad humana quiere seguir a su propio compás – y muchas veces lo hace – pero viene el Señor una vez, y otra vez y otra vez hasta que su gracia se manifiesta y podemos reencontrar el rumbo.
¿El rumbo de qué?
El rumbo de una vida que tiene una característica muy llamativa: Es sobrenatural.
Dejarlo todo día a día, renunciar a nuestros planes y sufrir por la causa de Cristo no puede hacerse bajo nuestra medriocre humanidad.

¿Cómo sabemos donde y cuando el evangelio se está dando a luz?
Dentro de la gran cantidad de exitismo, vientos de poder y números por doquier hay algunos lugares donde se percibe el olor a muerto, el olor a dolor y podredumbre. Aquí no hay nada que ocultar, solo la vergüenza de la fragilidad y humillación que son continuamente expuestas ante los millares de testigos en esta región y la otra.

Veamos los pesados y firmes pasos del maestro caminando desde Belén hasta el Gólgota. Son los pasos de su vida absorbiendo día a día esa mounstrocidad que ha dejado el pecado en nosotros. Esa firmeza de carácter, esa seguridad en nosotros mismos, esa personalidad que amamos, es secreto finamente guardado. Es eso, nuestra manera de ser, la que día a día, por su amor debe ser absorbida y crucificada para que no sea tropiezo a los planes de Dios con nosotros.
¿Se hará? Dios es amor. Y nos ama. Con eso nos basta.
Dios no hará nada para impedir que aquel olor putrefacto salga a la superficie, el olor de la carencia, el olor de las ideas frustradas que alguna vez tuvieron la intima esperanza de agradar a Jesucristo en la carne.

Qué necio soy
Al pretender esconder
Aquello que muchos no quisieran ver
Que torpe e infantil
Al mostrarle a todos lo “feliz”
Que aparente y falso
Es el orgullo levantado
Amor propio
Identidad querida
Haciéndonos día a día
Las más grandes de las víctimas
Señor
Que a la luz de tu lámpara
Se caigan todas nuestras máscaras
Que aquella falsa ilusión
Que nos lleva a la perdición
Se rompa en mil pedazos
Y se ahogue en nuestro llanto
Que aquello regalón y querido
Se exponga en vergüenza
Y que en estos tiempos se abran las puertas
Para que seamos cartas abiertas
Que la apariencia de lo fuerte
Caiga en debilidad
Que la apariencia de lo santo
Caiga en oscuridad
Que el falso amor
Que por ti incubamos
Delate nuestro afecto por lo mundano
Que confesemos en nuestros años,
En nuestras miserias y debilidades:
¡Seguiremos a nuestro amado!

Un par de segundos
Y la vida se nos va
Desde la niñez
A la vejez
Se apresuran los sancos del
Tiempo al pasar
Cual soplo en el viento
Cual grito en el silencio
Una mirada
Un momento
Asi es nuestra vida
Llevada por el viento
Señor
Toma estos pequeños fragmentos
De vida que vivimos
Arma el rompecabezas
Para amarte lo poco que existimos
20, 30, 40 años a tu lado
son mas que 100 de ti lejanos
desde cuando comenzamos nuestro andar
hasta cundo nos ayuden a acostar
que el único sentido a este
aliento llamado vida
se llene del amor tuyo
que es la dichas de las dichas

Dios no nos ve como a su cachorro o a su caballo, los cuales, al ser fracturados o tener un mal incurable son “sacrificados” para que no sufran más. No. Dios no es así, no fue con su propio hijo, menos con nosotros.

En el momento del monte de los Olivos, en el Getsemaní, habían varias opciones, una era no ir a la cruz, la otra era la intervención de Dios con sus millones de ángeles y serafines para defender a Jesús. La otra –la que Jesús escogió- era sumir “sobrenaturalmente” lo más irracional para la mente humana. Asumir “la voluntad de otro”, voluntariamente, y no cualquier voluntad, la voluntad en ese momento era “morir”.
Dejar se ser para “ser” en la voluntad del Padre.

¡Que el Espíritu Santo nos hable!
Que escuchemos su dulce voz que nos invita a “dejar de ser”. Por muy hermoso que sea nuestro proyecto de vida con sus logros y alcances. El llamado es a dejar de “ser” para “ser en Cristo” y El nos tome para sí mismo desde nuestro nacimiento hasta el último suspiro de nuestra existencia.
En el caso de Cristo, nuestro Señor, al “dejar de ser” significó iniciar los pasos hacia su encuentro con el maldito madero y sufrir la mayor de las humillaciones. No fue un llamado a la “fama”, al “super poder” o a la “prosperidad”. Fue un llamado a derramarse en cuerpo y alma por el proyecto del Padre.
El dejar de ser le “cerro la boca” cuando fue provocado a defenderse. En esta ocasión no fue vitoreado ni destacado. “Dejar de ser” lo llevó a desangrarse poco a poco, a experimentar que la vida se le arrancaba. Al sentir que su carne triturada cada vez exhalaba un olor más putrefacto. Si pudiéramos ver que hasta el mismo momento de la cruz, satanás lo invitó a bajar de la cruz e intervenir sobrenaturalmente para que el momento de la muerte se transformara en un verdadero milagro.

Cuántas veces hemos orado para que Dios nos sacrifique como a un perro o un caballo; y no logramos percibir que el nos ama y no intervendrá hasta que nos hayamos derramado.

Hasta que la última gota de sangre que brotó de Jesús el Padre no intervino. Los cielos se oscurecieron, la tierra rugió, el velo se rasgó, pero el Padre no intervino. Seguramente con el corazón desgarrado, el Padre regaba la tierra con sus lágrimas. Pero El no intervino hasta que el hijo, el Cristo, nuestro Señor y salvador se derramó, se vació, “dejó de ser” para este mundo como un maldito, pegado en aquel madero con esos clavos. Su carne dejó de existir, su costado abierto fue lo último que el mundo vió derramarse. “Jesús murió” y el Padre no intervino, incluso en aquella última exclamación que sellaba su existencia: ¡Dios mío, Dios mío¡ ¿Por qué me has abandonado?
…………Pero el Padre no intervino.
Y al morir……..
“Por eso mi corazón se alegra, y se regocijan mis entrañas;
todo mi ser se llena de confianza.
No dejarás que mi vida termine en el sepulcro;
No permitirás que sufra corrupción
Tu siervo fiel”.
Salmos 16:9-10

Lo que “dejó de ser” para este mundo fue lo que humilló a satanás para siempre. Jesucristo resucitó y destruyó las obras y maquinaciones del diablo. Mientras se vació de su vida humana, Dios en su poder lo resucitó para la manifestación gloriosa de su propósito en los hombres.

¿Cómo frenar este proceso?
Cómo evitar este paso fundamental a través de tantos artilugios. Vivir un cristianismo aguado, un cristianismo que no “sufre” la sana doctrina, un cristianismo con mucho olor a éxito y a dinero, pero no con éxito sobre el pecado.
Hermanos y hermanas, no temamos, que el cielo se parta en dos y la tierra tiemble, nuestro Señor no intervendrá hasta que se haya completado su obra en nosotros, hasta que nos vaciemos. Hasta que nuestros proyectos, ilusiones y aparentes motivaciones se vayan abajo para que nos sintamos fracasados, incluso atormentados de tal forma que lo único auspicioso a futuro sea el tener a Cristo, el disfrutar de EL, el gustar de El. Que se venga abajo el árbol del conocimiento para que gustemos del árbol de la vida que es Cristo, nuestro Señor.

Señor, que todo lo no nacido de ti nos salga mal, que todo lo motivado en nosotros se venga abajo. Señor, se incansable en colocar uno y otro obstáculo hasta que se vea a través del llanto lo horrible, lo horrendo de nuestro ser. Lo oscuro y tétrico de nuestro corazón que tanto te repugna y ofende. Si Cristo, siendo puro y santo tuvo que vaciarse, ¿Cuánto más nosotros que estuvimos bajo el yugo satánico?
Derramemos nuestro corazón, que las reglas que hemos puesto como muletas a nuestro lado para aparentar fortaleza y firmeza espiritual se caigan ante tu presencia.

…No nos queda nada….
A la sombra de mi amado
No tengo ganas de huir
A la sombra de mi amado
Tiene sentido el vivir
Cúbreme amado con tu sombra
Tápame del sol que me acalora
Acorrúcame en tus ramas
Que tu sombra me confunda
Dame del fruto de la vida
Átame a tu tronco
Y frena mi huida
Solo tú….

Podemos engañarnos a nosotros mismos y vivir engañando a los demás, pero que lleguen días donde nuestra vergüenza sea descubierta. Señor, que aquello que nos sostiene – Y no eres tú – sea derribado para que recién ahí empecemos a experimentar tu resurrección.
Si el Señor viene por una Iglesia santa, pura y sin arruga, ésta debe ser vaciada, despojada, despolitizada para que El con sus manos de amor la adorne a su gusto y según su voluntad.
¡Y cómo adorna el Señor!
Cómo purifica a través del dolor, cómo nos hace vivir a través de los tiempos agonizantes, cómo nos hace reír de alegría en medio de la angustia. Cómo nos hace ver su luz resplandeciente en medio de la oscuridad de la depresión. Cómo nos empieza a llenar de El en medio de la carencia. Cómo a medida que nos vaciamos de la basura, El llena nuestros vasos de su Espíritu Santo.

..No podemos tener nada..
Pero lo tenemos a El…

Jesús, nuestro Señor, fue el árbol de la vida que fue derribado y expuesto en vergüenza ante toda la humanidad. Su tronco murió pero el Padre lo hizo florecer a través del agua de la vida como un árbol recién plantado.

Que el evangelio sea así para los hombres. Que verdadero mapa y el verdadero programa del evangelizador está en detectar dónde y en qué grado está madurando la cosecha del dolor.

Cuando te veo lejos de mi
Sé que la causa no eres tú
Cuando dejo de escuchar tu canción
Yo la he apagado en mi corazón
Cuando dejo de sentir tu toque
Soy yo y mis enfoques
Cuando dejo de escucharte
Soy yo el que me considero importante
Arroja sal de amor sobre mis venas
Para que reaccione a tu belleza
Sacúdeme para que me de cuenta
De tu eterno amor en espera
En lo que dependa de mi
Eternamente conectado
Tras tu amor enamorado
Pueda seguir en pos de ti mi amado.

Esto quiso significar Nuestro Señor, cuando después del episodio de la Samaritana añadió, casi como hablando consigo mismo: “¿No decís vosotros que faltan cuatro meses para la cosecha? Pues yo os digo, levantad vuestros ojos y ved que los campos ya están amarillos para la siega” (Juan 4,35). Esa mirada que reconoce dónde está madurando la cosecha es la que necesita el evangelizador para ser guiado por el artífice de la conversión y autor de la santidad, es decir, el Espíritu Santo.
Ahora bien, ¿de qué “cosecha” habla Nuestro Señor en este caso? ¿Estará sugiriendo que la gente ya esté convertida? Desde luego que no. Y sin embargo, sí está “madura” para ser llamada a conversión, es decir, tiene ya el alfabeto y la gramática para acoger en su mente las palabras sobre el misterio y el ministerio de la Cruz. Un buen evangelizador sabe detectar esta clase de “madurez” y sabe que debe dirigir sus pasos hacia allá para no desgastar en vano sus palabras tratando de hacer lo que Dios hará en esas personas a través de la dureza de la vida, o de un amor imprevisto, o de otra manera.
Sin embargo, de nada sirve que la gente ya esté dispuesta a oír, y necesitada de oír ese testimonio de la Cruz, si luego resulta que no hay quien pueda pronunciar inteligible y amorosamente tan hermoso misterio. De ahí nuestro doble deber: participar voluntaria y gustosamente en la Cruz, y afinar la sensibilidad espiritual para orientar los pasos y esfuerzos hacia aquellas personas y aquellos ambientes donde está madurando el dolor en mieses listas para acoger la palabra sobre la Cruz.
Señor, que tu Espíritu Santo convenza a esta cosecha de su falsa ilusión, de lo absurdo de tratar de “ser” cuando el mismo Padre quiere guiarlos al arrepentimiento a través de sus escogidos.

¡Que mueran!, ¡Que mueran!, ¡Que mueran!

Para que resuciten en Cristo.
A través de las angustias
Descúbreme Señor
A través de los problemas
Descúbreme Señor
A través de las pruebas
Descúbreme Señor
Descúbreme en la enfermedad
Descubre mi pequeñez
Descubre mi oscuridad
Descubre mi desesperación
Descubre mi inmadurez
Ahogado en mi necesidad
Con mi corazón en el exilio
Descubre que sin ti no existo
Todo lo fijo
Se transforma en un sin sentido
Descubre mi pecado
Arráncalo con tenazas de amor
Y pon tu sello en mi corazón
Descúbreme al fin
Descúbreme al principio
Descúbreme a punto de caer
En el fondo del precipicio
Descubre mi necesidad de ti
Que a medida que la veo
No tiene altura, ni profundidad
No tiene cielo, ni suelo
Descúbreme Señor cada día
Hasta que no quede nada
Oculto a tu tierno mirar
Descúbreme Señor.
Que mueran al desamor, para amar a Cristo
Que mueran al pecado, para resucitar a la santidad.

Y tu Iglesia unida cante alabanzas de resurrección. Que los momentos oscuros – en los cuales tú estuviste a nuestro lado- se aclaren y tiñan de tu gloria, más bien, que tú seas nuestra gloria, nuestro tesoro, nuestra alegría, nuestra meta y nuestra vida.

Noviembre 2002

Notas:
Citas bíblicas: Biblia Nueva versión internacional

Alberto Rojas comunidadescristianas@gmail.com

ESTE ES MI HIJO AMADO, A ÉL OÍD




Este es mi Hijo amado, a él oíd

“Tenemos un tesoro maravilloso en nuestras manos, el cual recién empezamos a descubrir”

“Se nos ha dado la bendición de poder participar de la eterna comunión que existe entre el Padre, el Hijo y el Espíritu Santo”

¿Hace cuanto tiempo el Señor te llamó?
¿Cuánto conoces al Señor desde entonces?
Formulamos las preguntas anteriores porque sin duda nos dan un panorama de lo que realmente es nuestra vida cristiana, independiente del tiempo y el lugar donde el Señor nos ha llamado.
El haber conocido al Señor y estar conociéndole no es un proceso estático que alguna vez nos sucedió, sino más bien, tiene que ver con toda la vida. Eso abre las puertas para que nos cuestionemos sobre porqué muchas veces nuestra vida cristiana raya en lo religioso y rutinario.

¿Cuánto conocemos a nuestro Señor?
En un momento de la vida de Jesús acontece un hecho conocido como la transfiguración. Ese día Jesús se apartó con Pedro, Juan y Jacobo. En el momento menos esperado, el velo de la humanidad se abrió y Jesús se mostró como realmente era, su rostro tomó un brillo sin igual y sus vestiduras se transformaron en un blanco resplandeciente. En ese momento trató algunos asuntos relacionados con su pronta partida al Padre con Moisés y Elías. Lo particular de este momento es que se nos revela la eternidad del Hijo y su trascendencia en el tiempo.
En un momento Pedro empieza a balbucear frente a este gran acontecimiento y Dios habla desde la realidad celestial:

“Este es mi Hijo amado; a él oíd”. Lucas 9:35

Qué impresión deben haber tenido esos hombres cuando el Jesús humano al cual conocían les mostró algo de su gloria, es más, cuando escucharon resonar la voz del Dios todopoderoso declarándolo como su Hijo amado y la orden de a El oíd.
El apóstol Juan debe haber quedado marcado en este episodio para después escribir el evangelio del San Juan, el cual revela las profundidades de aquella relación entre el Padre y el Hijo.
El evangelio de San Juan nos declara que Jesús es eterno, y que vive en el Padre y el Padre en El. Nos declara que Jesús hace la voluntad del Padre y el Padre se regocija en El. También se nos declara que el Padre ama a Jesús y el Hijo le responde de la misma forma. Toda esta relación es eterna, permanente y nunca acaba.
“A Dios nadie lo ha visto jamás; el unigénito Hijo, que está en el seno del Padre, él lo ha dado a conocer” (San Juan. 1:18).

El apóstol Juan escribe que el unigénito Hijo está en el seno del Padre años después que Jesús había ascendido al los cielos.
¡Nos habla en tiempo presente¡ ¡Qué hermoso!

Jesús en el corazón de Dios, en su seno, cuánto amor, cuánta dicha. El Hijo, el que alguna vez exclamó: Eloi, Eloi, ¿lama sabactani? (Dios mío, Dios mío ¿porqué me has abandonado?). Ahora, y por la eternidad, en la realidad celestial se encuentra en el seno de su Padre.

El padre engendra desde toda la eternidad a su Hijo, igual a sí mismo. “El verbo estaba con Dios, y el verbo era Dios” – en uno y mismo acto, en una y misma naturaleza… El padre continúa engendrando a su Hijo de la eternidad y no de otra forma….El Padre engendra a su Hijo sin cesar, y afirmo además: me engendra como Hijo suyo y como el mismo Hijo. Y digo todavía más: me engendra no sólo como hijo suyo; me engendra como él mismo, y él mismo como yo, y yo como su ser y su naturaleza. En lo más profundo de mi ser yo procedo del Espíritu Santo; sólo existe una vida y un ser. Todo lo que Dios hace es uno; por esta razón me engendra como a su propio Hijo, sin diferencia alguna.
Mi padre carnal no es realmente mi padre, sino sólo con una pequeña parte de su naturaleza, y yo existo separado de él: él puede estar muerto y yo seguir viviendo. Por esta razón el Padre celestial es en realidad mi Padre. Yo soy hijo suyo, y todo lo que tengo viene de él, y yo soy el mismo hijo y no otro. Porque el Padre realiza sólo una obra, en consecuencia él me engendra como su hijo unigénito, sin diferencia alguna.
(Maestro Eckhart)

Si por algún momento nos dejáramos de desconcentrar y dar importancia suprema a los regalos que Dios nos ha dado, y nos dedicáramos a conocer a Cristo, quedaríamos extasiados con la realidad divina, la cual, por medio del Espíritu Santo nos hace conocer los misterios y la relación eterna de Cristo y el Padre. Si bien la salvación es importante porque cambió nuestro destino, lo más eterno y glorioso es que pasamos a ser parte de Cristo, cada uno de nosotros, los que alguna vez Dios llamó a su reino. Tenemos la oportunidad gloriosa y muy poco explorada de experimentar estar en el seno del Padre, conocer a Cristo, conocer al Espíritu Santo, el experimentar momentos en que el velo se corre y vemos cual ínfima, pasajera y volátil es la realidad humana y cuan gloriosa, pura y santa es la realidad celestial.
Cuando meditamos y nos introducimos en lo anterior caemos postrados por el amor de Dios. El cómo se propuso con nosotros tener eterna comunión, pudiendo ser de cualquier otra forma, Dios, el que imparte vida a todo ser, nos llamó para estar con Él eternamente.
¡Qué gloria!. Qué inexplicable se hace seguir escribiendo.

“El nacimiento espiritual que tiene lugar en mí es uno con aquel por el que el Padre engendra al Hijo. La alegría y el placer supremo que Dios me puede conceder es que quiere engendrarme eternamente como hijo suyo. La obra que más complace a Dios es engendrar a su Hijo en ti” (Angel Silesio)

El evangelio de San Juan, como también la carta a los Filipenses nos relata que en la eternidad Jesús era el verbo de Dios, pero tomó forma de hombre, se hizo carne para cumplir el mandato del Padre.
En la eternidad Jesús es eterno, para estar entre nosotros toma forma de hombre y el verbo de Dios vuelve al padre en forma de hombre.

¿Qué me están diciendo?
El verbo, el eterno, el Hijo, vuelve al padre en forma de hombre, glorificado por siempre como primicia de la nueva creación restaurada y sin pecado. Todos los hombres y mujeres representados en Cristo, escondidos en El con la oportunidad gloriosa de tener comunión con el Padre, con Cristo y a través del Espíritu Santo.
Hermano, hermana, ¿Has descubierto este maravilloso tesoro?
Este tesoro esta escondido como nos relata la parábola en San Mateo 13:44. El hombre anda por el campo y encuentra aquello que puede cambiar su existencia y no esta visible, el hombre no lo buscó, ni estaba a pedir de boca, estaba escondido y lo encontró, pero no bastaba con esta experiencia, tuvo que vender todo lo que tenía para empezar a experimentar las riquezas de este tesoro y el cambio maravilloso de ese descubrimiento. ¡Hay que dejarlo todo!
Parece tan simple, pero la demanda del Señor choca con una generación que tiene toda su vida proyectada y afincada en este mundo, navegando en la comodidad del presente siglo donde todo nos aleja del guardar tiempo para el Señor y su obra.
Es por eso que el experimentar al Señor como lo estamos describiendo se ve como algo increíble.

¿Qué es el evangelio para nosotros?
Para cuantos el evangelio sólo es un salvavidas del infierno por años y años, una manda por algún favor concedido, un eterno caminar entre actividades o una terapia que los libró de algún vicio o conflicto diverso.

Para cuantos el evangelio es un escudo de defensa para enfrentar este mundo hostil, mientras esperamos el cielo que tarda en llegar para ser arrebatados y disfrutar de los placeres del cielo.

Para cuantos el evangelio es un eterno subir y bajar, cuyo autoestima se basa en los cargos religiosos que otorgan poder al que muchas veces nunca ha tenido nada.

Para cuantos el evangelio tiene al hombre como el centro inamovible y donde Dios está al servicio de su causa.

¡Cuánta frustración¡ ¡Cuánta apariencia¡
Cuantos hemos encontrado nuestro tesoro, a Cristo, pero no hemos querido dejar todo para poder experimentar aquello que hace olvidar cualquier realidad pasada.
Cuantos ha recibido revelación de la palabra, sin embargo, esto mas que llevarlos a Cristo, han acentuado los revanchismos, las divisiones, el creerse mayor, el desprecio hacia otros hermanos y la apatía por los perdidos. Para que mencionar la apropiación y manipulación de lo que pertenece sólo a Cristo: Su Iglesia

Cuantos hemos recibido el Espíritu Santo y nos hemos divertido con los dones, las lenguas y las grandes manifestaciones pero hemos olvidado lo fundamental:

“Pues no habéis recibido el espíritu de esclavitud para estar otra vez en temor, sino que habéis recibido el espíritu de adopción, por el cual clamamos: ¡Abba, Padre¡.
El Espíritu mismo da testimonio a nuestro espíritu, de que somos hijos de Dios”
Romanos 8:15-16

¡Abba Padre¡
¡Conocer al Padre!
¡Conocer a Cristo!
¡Conocer al Espíritu Santo!

Aquel Espíritu vino para llevarnos y guiarnos al seno del Padre, a aquella realidad y vivencia única en la vida, la cual ninguna religión puede imitar.

Es tiempo de escuchar la sentencia de Dios:
“Este es mi Hijo amado; a él oíd”

Si el Señor no viene por su Iglesia antes, nos moriremos, y puede ser la desgracia más grande: Haber tenido la oportunidad de experimentar a Cristo, de experimentar la vida divina invadiendo nuestro ser y no ser sensibles al Señor y ser salvos como por fuego.

¿Quién estuvo en el secreto del Señor, y vio,
y oyó su palabra?
¿Quién estuvo atento a su palabra y la oyó?
Jeremías 23:18

Reaccionemos al Señor en este tiempo, entremos a su lugar secreto para escuchar su dulce voz
¿A cuantos de los que leemos estas líneas se nos ha revelado el eterno, el verbo de vida?
La eterna comunión a la que somos invitados hay que buscarla para encontrarla, pues no está no oferta.

El Señor nos dice:

Yo soy la imagen del Dios invisible,
El primogénito de toda la creación.
Porque en mi fueron creadas todas las cosas,
Las que hay en los cielos y las que hay en la tierra,
visibles e invisibles;
Sean tronos, sean dominios, sean principados, sean potestades;
todo fue creado por medio mí y para mí.
Yo soy antes de todas las cosas, y todas las cosas en mí subsisten;
Yo soy la cabeza del cuerpo que es la Iglesia,
yo soy el principio, el primogénito de entre los muertos,
para que en todo tenga la preeminencia;
Por cuanto agradó a mi Padre que
En mí habitase toda plenitud,
Y por medio de mi reconciliar todas las cosas,
así las que están en la tierra como las que están en los cielos,
haciendo las paz mediante mi sangre en la cruz.

Colosenses 1:15-20

Enero 2003 Alberto Rojas comunidadescristianas@gmail.com

REVELACIÓN


Revelación
El motivo de las siguientes líneas es la búsqueda del significado que tiene la vida para todos los que existimos en este tiempo.
Te invitamos a reservarte unos minutos para reflexionar en torno a los temas aquí expuestos.

Para empezar, la mayoría de nosotros nos hemos preguntado el porqué de las cosas. Estas líneas están dedicadas para darnos una respuesta.

La siguiente reflexión esta segmentada de la siguiente forma:



El Origen
Una mirada a nuestra procedencia



Eso que llamamos vida
Una mirada a nuestro quehacer diario



La llegada de la hora inevitable
Una mirada al momento que todos debemos enfrentar





















El origen

Nos tomamos un momento para reflexionar en medio de un mundo que nos lleva a todo lo contrario.

Cuando logramos salir a la superficie y reflexionamos nos sentimos incómodos y empieza la crisis; crisis que nos lleva a preguntarnos por el sentido de las cosas.

Un día, lo más intimo de una mujer y lo más intimo de un hombre se unieron. Cualquiera fuera la circunstancia de esa unión se generó la vida, nuestra vida.

Desde el primer latido de nuestro corazón en el vientre materno empezamos a percibir el afecto o rechazo de quien nos contuvo. Aquellas personas -en especial la mujer- podría haber decidido otro destino para mi o para ti. Pero, aunque no teníamos voz ni voto nacimos a este mundo.
Abusados, amados, abrazados o rechazados, un día que recordamos en el cumpleaños iniciamos este breve viaje.

A menos que alguien lo haya vivido, nadie recuerda aquel momento en que cambiamos de ambiente. Desde la íntima unión que tuvimos por nueve meses con nuestra madre, nos soltamos, para empezar la aventura aquí, en este planeta, en este continente, en este país.

¿Fuimos deseados?
¿Fuimos improvisados?
¿Fuimos fruto del amor?
¿Cuál fue la realidad de nuestros padres?

Podríamos haber nacido en cualquier parte, y lo hicimos aquí, nuestros padres podrían haber sido otros, nuestra realidad social, incluso nuestro idioma podría ser otro, pero, como vemos y sabemos, somos lo que somos.

Imaginemos las miles de preguntas a través de las generaciones tratando de encontrar sentido a nuestro origen.

Curiosamente notamos que con el avance del tiempo se dan como respuestas las más increíbles historias de nuestra procedencia. Primero fue el gran quiebre a la verdad predominante por siglos: Adán y Eva. Nos referimos a la evolución de las especies. Poco después y ahora con más fuerza se discute si nuestro origen vino de otro lugar, del planeta Marte, o simplemente de otra cultura extraterrestre.

Cualquiera fuera la realidad, todavía no respondemos a la pregunta sobre nuestro origen.
¿Cómo algo tan coordinado, tan perfecto como la naturaleza va a tener su origen en el azar de la unión de dos partículas?
A mi me cuesta creerlo. La unión de dos partículas o células nos nublan de la reflexión en torno a nuestro origen.

Mientras nuestro mundo nos aleja de la reflexión, cada uno de nosotros vive intensamente bajo una realidad que tiene origen en otro planeta, o nuestros genes son de otros seres que siempre están más avanzados que nuestra humanidad o frente al vacío de respuestas ponemos el parche que ha enseñado la religión sobre Adán y Eva.

Un parche carente de sentido, porque los labios que se apresuran a mencionar tal origen han dado por descontado la existencia de un ser supremo y creador.
Yo les pregunto:

¿Porqué ese ser supremo (Dios) creó a un hombre y una mujer?

¿Qué sentido tiene?

¿No será que ese ser supremo tiene algo que los que creen en El no han visto o no han descubierto?

Mientras las preguntas siguen, nosotros seguimos viviendo como cualquier descendiente de alguna cultura extraterrestre o de los misterios de la evolución o de la reencarnación.





Eso que llamamos vida

Desde que el día que nacemos somos formados, educados y disciplinados para no ser abortados por nuestra sociedad.

Lo aceptemos o no, el futuro proceder del ser humano está limitado y condicionado por el lugar donde vive. El tipo de alimentación, clima, educación y la familia lo que marca para toda la vida.

Desde la niñez a la vejez se vive al son del compás de las horas, minutos y segundos. Todo entrelazado con festividades que no tienen otra función que recordar que en la vida no todo es trabajo.

Hay que pasarlo bien, aunque naveguemos en el mar de las inconsistencias y de las preguntas sin respuestas.
Algunos se abrazan por completo desde la niñez a cada regla, cada método, cada sistema para no ser desechados como una pieza que no encaja. Otros se rebelan tratando de trazar su propio camino, pero las preguntas permanecen ahí, inertes.

Antes era salir a cazar para sobrevivir, ahora la oficina. Antes era el trueque, ahora el crédito, y las preguntas siguen ahí.

Si damos un vistazo a las condiciones de vida actuales, podemos mencionar que el estándar de vida ha aumentado como nunca en occidente, junto con esto, el consumo se ha elevado a cifras nunca antes vistas. Esto ha traído un abaratamiento en los costos de los bienes manufacturados. No podemos negar que el costo de los alimentos ha descendido a tal punto que hoy la pobreza no es sinónimo de hambre como antaño.

Como mencionábamos, el estándar de vida ha seguido subiendo, mientras la calidad de vida ha bajado. La salud, la vivienda y la educación han subido. Todos los costos de servicios han ido subiendo.

Todo lo anterior nos lleva a una profunda contradicción: Mientras más acceso se tiene a las cosas, mayor la insatisfacción, inseguridad y temor.
Dado lo anterior nos arriesgamos a decir que el mayor acceso a las cosas no nos lleva a la respuesta sobre el sentido de la vida.
Si soy pobre trataré de romper el circulo de pobreza para en la medida que cambie mi situación pueda encontrar sentido a la vida a través de las cosas. Si no soy pobre no pondré nunca en riesgo mi condición porque el ser pobre no tiene sentido, pero al acostarme, las preguntas suben a la superficie, sobretodo cuando nuestras familias se enfrentan a remezones que el dinero no puede comprar.

Cuántos dramas familiares, cuántas enfermedades, cuánta amargura que nada ni nadie han podido aplacar.
Desde las poblaciones callampa a los mas lujosos sectores de la ciudad que el individualismo carcome.
Una generación tras otra, unas tomando el ejemplo de la anterior para recordar gloriosas hazañas humanas. Otras tratan de sacar lección de los horrores que se cometieron en el pasado.

En vista de la carencia que se le encuentra a la vida, muchos han tratado de alterar el curso a través de la ciencia, manipulando la genética transformado los nacimientos de seres humanos a futuro en un verdadero supermercado racista.
Las construcciones sociales de la humanidad han sido un verdadero desastre, en las disputas por el poder. En esto han muerto millares de personas y sólo han traído destrucción y miseria.
Pueblo contra pueblo, sur contra el norte, el este contra el oeste. Colonizadores contra colonizados. Religión contra religión. Siempre el hombre ha buscado dominar a otros, a pura fuerza y sangre.
Tras cada injusticia, tras cada despojo, el hombre deja ver su carácter de dominado. Por más que trata de salir de lo que ha llamado “vida” cada vez se hace más esclavo. Para rematar este oscuro panorama, las revoluciones no resultaron, pues todos los que las procuraron fueron ejecutados, es decir, el hombre en su afán por el poder de dominio y su sed por la justicia humana ha llegado a ser esclavo de sí mismo. Y los dolores y preguntas siguen ahí, escupiéndonos la cara cada día.
Es irónico pensar que millones de personas pensaron en el pasado en otras formas para “ser humano”. Generaciones completas levantándose semidioses para adorar. También han buscado sentido abrazando alguna ideología por la cual vivieron y murieron, sean de derecha o izquierda. Otros buscaron y buscan sentido a la vida a través de la religión, ya sea en la eterna búsqueda de tranquilidad para la conciencia o un referente que nos compadezca por nuestra penosa condición.
Se mira y se ora o se le rinde culto a un referente externo, a un referente material que hasta hoy no ha dado respuesta al sentido de la vida, y si han intentado responder, lo han hecho a la medida del hombre.
De domingo a domingo, de sábado a sábado, golpeándonos el pecho por no alcanzar los “altos valores” que nuestra religión nos demanda.
Es asombroso el ver como cada siglo se construyó al son de las tradiciones, oscurantismo, racionalidad y liberalísmo, dando como resultado presente un relativismo en que la justicia, lo bueno, lo malo, el pecado, lo moral e inmoral han ido cambiando de manera vertiginosa adaptándose a un molde hecho a nuestra medida pero que no nos da ninguna respuesta.





























La llegada de la hora inevitable

Y llega la hora inevitable, la hora que más y más la humanidad trata de olvidar.
Lo negro se cubre de blanco, aunque se trate de ocultar artificialmente, lo verde se seca y lo que alguna vez fue lúcido y lleno de fuerzas empieza a sentir los embates del tiempo.
Si la cordura permanece en la vejez se analizan los años, en el cómo se desarrollaron. Algunos empezaron pobres y ahora son ricos, otros empezaron teniendo y hoy no tienen nada.
Otros siguen igual.
Para algunos la vida fue como una montaña rusa y la llegada de la hora inevitable es la curva más baja.
Y qué rápido llega, qué rápido se nos va, todos por igual. El que llamábamos “bueno”, el que llamábamos “malo”, todos caen al cajón por igual.
Pueden haber casos en que los que están de alrededor del que se está despidiendo quieren acelerar a toda costa la despedida o tratan de demorarla lo más posible pero, al final todo es en vano, la hora llega.
Para que mencionar la llegada de la hora cuando uno menos se lo espera, aquellos sueños por cumplir, los cuales empujábamos hacia delante bajo la frase favorita de la juventud: Primero hay que pasarlo bien. Parece que mientras menos es esperado el momento, mas dolorosa es la muerte.
La muerte en cualquier momento llega como una conclusión a todo lo que nos ha pasado, sino tuvo respuesta nuestro origen y nuestra vida, menos lo tendrá nuestra muerte.
La muerte es la última estación de los sin sentidos.
¿Y esto era todo?
¿Porqué naci?
¿Por qué morir así?
Nadie está preparado para nacer, nadie para morir. Que terror es ver la vida agotarse. Desde las culturas milenarias hasta nuestros días se ve la muerte como un enemigo al cual hay que vencer en vida, poniendo como respuesta y solución tranquilizadora luces blancas, limbos, cielos con arpas y alas, etc.
Pero invariablemente la luz se apaga, es más, empezamos en algunos casos a retroceder sicológicamente a tal punto de estar listos para entrar al vientre materno como guaguas.
La muerte llega y llega. Y no hay solución para el momento posterior, porque el momento ulterior carece de sentido.
¿Tiene sentido el hecho que después de la muerte exista otro estado, que tiene como fundamentos la firme creencia de eternos momentos de éxtasis alegres?

¿Cuándo el presente tambalea y se carcome día a día hasta sus cimientos?
¿O no será que nada, absolutamente nada tiene sentido?
Respuesta

Conforme avanza el tiempo este mundo en que vivimos se forma cada vez más relativo .Nada es absoluto, incluso las respuestas. En este contexto, cuando nos hacemos las preguntas sobre el sentido de la vida, saltarán a la vista una enorme cantidad de respuestas. Similares y distantes entre si, pero que de una u otra manera ocupan un espacio dentro del presente, pasado y futuro.
Mientras cada uno opta por la respuesta que mas le acomode, todos vivimos al son del sistema presente desde la niñez a la vejez, aferrados a algo que nos identifique.
Nos asombra que en cierto periodo de la historia, algunos hombres recorrieron y fueron a lugares con formas de vida y culturas totalmente diferentes a su lugar de origen
¿Qué anunciaban estos hombres?
¡Buenas noticias¡
La respuesta a nuestra pregunta.
Viajaron gran parte de su vida para anunciar la respuesta a todo el mundo conocido.
Ahora, este 2003, nosotros también anunciamos la respuesta.
¿Porqué anunciar?
Porque es nuestra misión. Quedará en ti el creer o no creer.

Hay una verdad irrefutable para nosotros respecto al origen de nuestras vidas que va más allá de lo que pensamos y se encuentra cimentada en el siguiente verso que alguna vez has escuchado:
“Porque de tal manera amó Dios a este mundo,
que ha dado a su hijo unigénito
para todo aquel que en El crea no se pierda,
mas tenga vida eterna”
San Juan 3:16
Dios alguna vez pensó en ti y en mí. Pesó en nuestro nacimiento, nuestra vida y nuestro fin. Pero nunca pensó que nuestro pasar sería un mero trámite. El hombre desde siempre se reveló frente a Dios y buscó la respuesta sobre el sentido de la vida en sí mismo y no lo encontró ni lo encontrará.

Al momento de revelarse, aquello intimo que nos unía a Dios se rompió y sobre la humanidad caída se tendió la oscuridad con los efectos desastrosos que vemos hasta hoy.
Pero como dice el verso citado: “Dios amó de tal forma al mundo”, a pesar de su indiferencia y melancolía que El (Dios) buscó una solución concreta que estuvo muy lejano de ser algo ritual o costumbrista.

“Dios envió a su único hijo a este mundo” (lo recordamos en navidad) y como también lo recordamos en semana santa. Nuestra humanidad asesinó al hijo de Dios. Hasta la última gota de sangre que brotó de Jesús el Padre no intervino. Los cielos se oscurecieron, la tierra rugió, el velo se rasgó, pero el Padre no intervino. Seguramente con el corazón desgarrado, el Padre regaba la tierra con sus lágrimas. Pero El no intervino hasta que el hijo, el Cristo, nuestro Señor y salvador se derramó, se vació, “dejó de ser” para este mundo como un maldito, pegado en aquel madero con esos clavos. Su carne dejó de existir, su costado abierto fue lo último que el mundo vió derramarse. “Jesús murió” y el Padre no intervino, incluso en aquella última exclamación que sellaba su existencia:
¡Dios mío, Dios mío¡
¿Por qué me has abandonado?
…………Pero el Padre no intervino................
¿Por qué no intervino?

“Porque Dios ya lo había dado”. Jesús tomó nuestro propio lugar por amor.

¿Te habían amado tanto alguna vez?

Hay una manera de despertar de la falsa ilusión de este mundo construida por el mismo demonio y con la atenta ayuda y complicidad del hombre.


Reconoce hoy que esta vida nunca cobrará sentido sino tenemos fé en Cristo.
Debemos arrepentimos de nuestro desprecio e indiferencia. Basta examinarse un poco para ver cuán perverso y oscuro es nuestro corazón. Es en este momento cuando se logra lo que nada hecho por el hombre ha logrado: “Encontrarle sentido a la vida”. El entender que nuestra existencia es un paso para la plena realización del ser “hijos de Dios”.
Amigo, amiga. Despierta de este sueño y reconoce tu ignorancia, por muy intelectual o adinerado que seas. Por muy inculto o pobre que te encuentres.
¡El sacrificio es para todos!
Si crees que el Señor Jesús murió por amor a ti y que Dios lo resucitó de entre los muertos para reinar hasta hoy ora estos versos:
Jesús, gracias por morir por mí,
Te fui indiferente hasta ahora,
Pero sé que nada tiene sentido sin ti,
Ni la vida, ni la muerte.
Perdona mi actuar.
Perdona mi excusarme en tantas cosas para no arreglar mis cuentas contigo.
Ahora, si crees……………….
Creo en ti Señor
Entra en mi corazón
Quiero aprender a amarte y desde hoy sentirme amado por ti
Marca este día para empezar de nuevo.
Aunque me amenacen tormentas o terremotos y mi razón se oponga. Yo sé que tú estarás conmigo convenciéndome y seduciéndome de tal forma que nunca mire hacia atrás.
Si has tomado esta decisión, te invito a escribirme al siguiente email:
Alberto Rojas comunidadescristianas@gmail.com Enero 2003

Somos un grupo de cristianos que queremos ayudarte.
Nos juntamos semanalmente crece de donde tú vives.
Con mucho cariño y respeto
Te escribió
Alberto Rojas

PIEDRAS VIVAS


Piedras vivas

“Vosotros también, como piedras vivas, sed edificados como casa espiritual y sacerdocio santo, para ofrecer sacrificios espirituales aceptables a Dios por medio de Jesucristo”
1° Pedro 2:5

Es glorioso pensar en el día que el Señor nos recogió para ser parte de sí mismo, en ese momento no pertenecíamos a nada ni cumplíamos ninguna función. Fue en ese instante cuando fuimos tomados desde la orilla del camino para ser llevados a la cantera divina para ser pulidos, emparejados, molidos. Éramos totalmente deformes y en la cantera se nos dio forma para luego ser llevados a una realidad más alta y superior, la cual es ser colocados en algún lugar del muro del maravilloso templo divino el cual lo componen todos los hijos de Dios.

Cada piedra sacada de un lugar -todas deformes- para luego ser tratadas para tener la forma que el supremo arquitectos proyectó. Todas cumpliendo una función, ninguna esta demás. Todas estas piedras siendo testigos de la manifestación gloriosa de la presencia de Dios.

Quedamos perplejos al entender que lo glorioso que hemos descrito tiene una historia en la cual Dios manifiesta su amor con el hombre al querer habitar desde el principio en medios de su realidad humana y pecadora

Cuando Dios ilumina a David con los diseño y medida de su templo en Israel fue el paso del tabernáculo (el cual era transportable) al templo lo que era la señal más clara y definitiva del establecimiento del pueblo de Dios en su tierra.
A diferencia de los otros pueblos paganos que tenían dentro de sus templos a sus ídolos, el templo de Israel no tenía espacio para ninguna otra cosa que no fuera la manifestación gloriosa de Dios representada por el arca y las tablas de la ley. 2°Cronicas 3:1

¡Qué hermosa es la descripción de este templo!
Era tan notable la hermosura de sus detalles, los cuales cobraban mas importancia que el mismo tamaño.
Qué glorioso debió ser el día en que fue dedicado al Señor por el rey Salomón y todo el pueblo. Qué glorioso debe haber sido cuando la nube de gloria divina llenó toda la casa. Eran maravillosos tiempos para Israel, el año 950 A.C y este templo fue el único en la historia del pueblo de Dios que se hizo de acuerdo al diseño divino.
Para continuar podemos lamentarnos porque la historia del hombre se repite. Israel es infiel a Dios y desobedece y las advertencias de Dios no tardan en llegar. El maravilloso templo es destruído cuando los babilonios invades Jerusalén en el 587 A.C. Las consecuencias del pecado se hacen sentir mientras un pueblo que era libre y soberano ahora es esclavo y ve como caen a pedazos el pórtico, el lugar santo y el lugar santísimo.

¡Cuanta amargura! ¡Cuanta desolación!

Pero Dios es fiel y permite el retorno de su pueblo del exilio babilónico en el año 538 A.C., esto se hace posible por el decreto de Ciro, rey de Persia. Inmediatamente empieza la reconstrucción del templo. En esta ocasión fue pequeño y poco prometedor. Los que volvieron de Babilonia fueron pocos en número, y sus recursos muy escasos. El templo fue el fiel reflejo que vivía el pueblo de Israel en ese tiempo. Al inicio de la construcción se produce un momento muy emotivo cuando se empezaron a echar los cimientos de la nueva construcción, los ancianos lloraban en alta voz, pero los jóvenes, que habían nacido en el exilio, daban gritos de alegría. Esdras 3:12.
Esta segunda casa tenía una diferencia fundamental respecto de la primera, el arca ya no estaba en el lugar satísimo.

Con el avance de los años, el pueblo de Dios nuevamente se aparta del camino divino y una vez más se avecina su destrucción. Ahora fue el turno de Atinoco Epifanes, en 168 A.C. Este invasor buscó eliminar el culto hebreo robando el mobiliario del templo y lo profanó obligando al sumo sacerdote a sacrificar un cerdo en el altar.
Esta acción precipitó la revuelta macabea. En 165 A.C. los judíos liberados por los macabeos recapturaron, limpiaron y rededicaron el templo.
Ya estamos llegando a los tiempos de Jesucristo y ahora el turno de Herodes el grande (37 al 4 A.C.) el cual era un constructor de templos paganos, el cual, para congraciarse con los judíos reemplazó el modesto templo por uno mas complejo y hermoso.
Herodes fue reedificando por partes la vieja estructura para nunca interrumpir las observaciones rituales.
Los judíos dijeron a Jesús que el templo había sido construido durante 46 años (Juan 2:20). Sin embargo, habian de pasar más de 30 años antes de que estuviera realmente terminado, y sólo para ser destruido.
Todo habla de la grandiosidad del edificio, que era de mármol blanco, su frente oriental cubierto de oro que reflejaba los rayos del sol naciente. Este templo fue incendiado cuando Jerusalén cayó bajo los ejércitos romanos en el 70 D.C.

Enero 2003
Alberto Rojas comunidadescristianas@gmail.com